lunes, 21 de octubre de 2019

El lego roto

Durante la jornada diaria, Jean estaba jugando con plastilina, y se abrió con la confianza que no había tenido para contarme sus cosas.

Me contó que cuando fue a Timotes había visto a su Tio Negro y a sus Tias, que lo llevaron a una fiesta donde estaban las princesas, y que su Tio Pedro lo llevo a un centro comercial muy bonito.... y habló y habló, mientras yo le seguía la conversación sin mirarlo por que los quehaceres administrativos llevan mucho tiempo y consumen la vida del maestro. 

Pero aunque no lo miraba, él, seguía relatándome todo lo que lo movía, y me dijo, quisiera irme a vivir a Timotes, allá están mis tíos y la abuela, y hablamos de la abuela Chona, la de Ejido,que solo hace pasta, entonces le conté que mi abuela me hacía un quesillo para mi solita y que peleaba...Grrrrrrraaaaarrrr cuando alguien quería comeéselo y el sonrió con picardía, y le pregunté que dulce le hacía la abuela Chona  respondiéndome que ninguno.

Culminó la conversación con una afirmación, ¿Sabes profe?, mi mamá no va regresar nunca (su mamá emigró y lo dejó de 1 año) y le respondí, No digas eso mi amor, las mamás siempre vuelvan, nunca se van, solo hubo un silencio y me dijo que estaba aburrido, entonces pidió ir a otro espacio de armar y construir pero en vez de tacos fue a buscar los legos que estan en una cajita plástica y le oriente que al terminar los guardara y me dijera que otro espacio usaría, mientras  yo seguía en los quehaceres atendiendo a los otros niños pero, regresó con un lego roto, azul celeste que le faltaba una circulito que lo hace encajar bien con los otros,  y simplemente me dijo, ¿Sabes profe?, yo me parezco a este lego, y le pregunté ¿por que? por que está roto y yo estoy roto. 
(Jean Franco, 4 años)

La pedagogía del amor y la ternura son propuestas que se vienen implementado en las aulas de los centros educativos desde hace poco, explicar con ternura, amor, paciencia y compasión cada actividad que se realiza a diario para que los niños y niñas se sientan que están en su casa,  es una premisa que se escucha en talleres, orientaciones pedagogicas, etc.. sin embargo, ¿que hacemos con una situación como ésta? cuando un niño de cuatro años es capaz de compararse con un objeto roto pues, así se sienten, por el abandono que los padres y madres los han sometido por la "diáspora obligada" por que la situación económica actual "es insostenible".

Entonces ¿Qué podemos esperar de los hombres y mujeres dentro de veinte años, cuando hoy se sienten rotos y abandonados en la etapa mas importante para construir su identidad personal y social? ¿acaso será la escuela el medio para que, medianamente, se complemente ese vacío, de  piezas faltantes?, la respuesta es ¡si! , menuda tarea nos toca, armarnos con gomita de amor, paciencia y respeto, comprender que cada niño y niña  cree en el mundo desde una visión única y muy individual,  y que desde pequeñitos son capaces de hacernos felices pero tambien de movernos el piso con su sentimiento de tal manera que provocan un tsunami emocional de proporciones magnas.

Parte de mi proyecto de aula actual es generar la fortaleza y la madurez emocional para que cada niño y niña reconozca las emociones que viven y sepan expresarlas con nombre y apellido, pues bien,  he logrado mi objetivo, ahora me toca demostrarle a Jean franco y a todos los niños y niñas (varios estan en esa situación) que es un ser humano único, especial, genial, maravilloso y que aunque estemos rotos somos capaces de logar todo cuanto nos propongamos y ser felices infinitamente.

En mi trabajo como docente investigadora está, aprovechar las habilidades de los niños y niñas, sembrar la curiosidad, determinar bajo que inteligencia múltiple ha desarrollado su aprendizaje y canalizar el mismo, bajo un enfoque humanista que les permita reconocerse como seres únicos y necesarios para la construcción social a pesar de las roturas y adversidades que consigamos en el camino.

Sé, como todos los venezonalos, que la cotidianidad no se presta, en ocasiones, para sentarse a reflexionar sobre mi función como maestra, que si la luz, el agua, la comida, los pasajes, pero más allá de lo  socialmente pueda o no agobiarme, esta mi compromiso hacía los hombres y mujeres que seguirán haciendo de este suelo, el mejor país de la bolita del mundo, por que no solo Jean Franco está detrás de mi , mis hijas también pudieron sentirse así alguna vez, pero aunque no hayan zapatos nuevos cada tres meses, ni salidas a comer los findes como acostubrabamos, está la calidez de un abrazo, un beso sanador, las caricias que todo lo arregla, la mirada dura aveces pero con amor para corregir, y el respeto que debo tener hacía la creación, que es mi mayor regalo de vida.






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